lunes, 26 de mayo de 2008

CONVERSACIONES CON EL INDIO, PRIMER BORRADOR


Siempre que se hace un reportaje hay un primer borrador que se compone de la desgrabación de la charla, que se va más o menos ordenando a medida que uno contempla los párrafos y el fluir de preguntas y respuestas. Esa es la primera edición, digamos. Luego viene la inevitable "poda" del texto para adecuarlo a las necesidades de espacio que tiene la proyectada nota en la grilla de la publicación donde habrá de aparecer. Inevitablemente, en ese resúmen final se quedan en la mesa de edición varios conceptos jugosos que fueron parte del intercambio con el entrevistado.

En diciembre de 2004, con Pipo Lernoud y Marcelo Fernández Bitar, fuimos a visitar al Indio Solari para una entrevista ligada a la aparición de su primer disco solista, El Tesoro de los Inocentes. Como no podía ser de otra forma, el Indio fue mucho más allá del tópìco del álbum en cuestión y habló de todo. Esta es una versión amplia de la nota que salió después en revista La Mano. Que la disfruten.


Ven a mi casa suburbana

Carlos Solari está contento, como si se sintiera libre para mostrar todo su abanico creativo y como si por fin hubiera hechos las paces con el personaje del Indio, un traje difícil de entallar, pero difícil, también, de colgar. “El Tesoro de los Inocentes”, primer disco a su nombre, muestra una nueva dimensión para viejas obsesiones.

Los perros ya no ladran y están a buen resguardo, tranquera de por medio. Sólo un leve gruñido postrero y protestón despide a la comitiva que invade los aposentos de su amo. ¿Qué pensarán las pobres bestias de ese súbito enjambre de curiosos que en los últimos días ha quebrado la modorra pastoril del apartado barrio del Oeste, entrando y saliendo con sus libretas, grabadores y preguntas? En la planta baja las consolas del estudio duermen su sueño diurno; sólo alguna caja anvil que quedó en el camino o algún cable viboreando en el parquet, atado a nada, delatan actividad reciente. La cita, sin embargo, es en el primer piso, donde el Indio tiene su sancto-sanctorum. El sol, que ya viene filoso en este final de noviembre, se filtra desde el jardín por la persiana americana. Al lado, una mesita sostiene CDs y mini-discs de pop, rock, electrónica; selecciones caseras armadas de acuerdo a estímulos o estados de ánimo. En la mesa ratona hay un termo de café pesado -¡lleno!- y medias lunas divididas, con civilizada previsión, entre grasa y manteca. Nuestro plan de cobertura periodística cubre audición in situ de El Tesoro de los Inocentes (Bingo Fuel) y una conversación sin límite aparente con el artífice del álbum más esperado del 2004.
El Indio no se hace esperar. Usa ropas claras y cómodas y se lo ve en un envidiable estado físico, con un semblante mucho más relajado que los últimos retratos ricoteros. A pesar de que somos casi una patota, es al Indio a quien las palabras le fluyen naturalmente, mientras empieza a destejer la madeja del álbum.

Todo el mundo se imaginaba al Indio sólo, encerrado con las máquinas y su locura armando su propio mundo en un caserón de las afueras de Buenos Aires...
Y, de algún modo es verdad. Yo estaba sólo haciendo una cosa tipo The Residents mezclado con Prodigy, pero descubrí que no quería cortar con mi pasado, y eso que tenía preparando lo dejé para la música incidental de un proyecto de animación, algo que pienso hacer en algún momento. Pero sigo trabajando básicamente todo con máquinas, hago las maquetas con samplers, sintetizadores, teclados. Cuando tuve la maqueta del disco lista llamé a los músicos. Después que ellos grabaron los roles que estaban en las maquetas, les hice disparar un par de pistas improvisadas. Ellos no conocían el material, y yo no les adelanté nada antes de que vinieran al estudio. Después, a partir de las improvisaciones, hicimos lo que quisimos para enriquecer los temas: donde faltaba un comentario melódico lo metimos; cortamos acá y pegamos allá. El disco tiene mucha edición. Es como un rompecabezas.

¿Cómo te sentís ahora que no tenés el paraguas de los Redondos?
Yo sigo haciendo lo mismo. Siempre he actuado en primera persona. Skay es un excelente músico, un tipo intelectualmente muy rico y Poly hacía muy bien las cosas que yo odio, organizar los detalles de la producción. Pero en los últimos discos de los Redondos yo
ya trabajaba medio solo. A lo mejor los otros Redondos tienen esa sensación de que el jugador dominante he sido yo, y que ellos se enteraban cómo iba a ser el disco cuando yo les llevaba la maqueta terminada para que ellos tocaran sus partes. Contando los dos últimos de los Redondos, entonces, este es el tercer álbum que estoy produciendo desde mi estudio.
Durante muchos años con los Redondos la banda prácticamente acompañaba las canciones, no hacíamos arreglos, entre otras cosas porque no teníamos grabadores para pasar los temas y hacerles arreglos encima. Empecé hace años componiendo con dos radiograbadores y un balde de plástico. Grababa primero un teclado en uno y después le sumaba la guitarra criolla en el otro. Ahora tengo un estudio en casa y hay que aprender las gramáticas de la ingeniería de sonido y las gramáticas de la composición, cosas que uno no conocía. A eso me dedico, porque es lo que me gusta y lo que me hace bien.
Yo tengo facilidad melódica y entonces compongo con muchos contrapuntos, con contra-cantos, y busco un empaste en los arreglos. Yo no disfruto de esa artesanía, ni aprendí destrezas musicales para tocar todas mis ideas. Utilizo lo que podríamos llamar técnicas mixtas para plasmar mis visiones, que las tengo que plasmar rápido porque enseguida llega otra a ocupar el lugar.
Pero ahora tengo ganas de tener una banda. No quiero más estar yo sólo tres meses haciendo maquetas. Tengo ganas de tararearle un ritmo a los músicos y que nos larguemos a tocar e ir componiendo encima. Lo que más extraño de la etapa anterior es la relación con tipos que son inteligentes, creativos. Los Redondos nunca fuimos grandes músicos; fuimos freaks que tocaban e iban aprendiendo sobre la marcha.
Yo soy un loco que hace música, y lo que me interesa es llevarme bien con la banda, porque tenemos que estar muchas horas haciendo esto juntos. Si tocan bien, mejor. Lo ideal sería un grupo de amigos que se tocan todo. Quizás en este momento estoy en condiciones de hacer una selección de gente con la cual me lleve bien y que se toquen todo. Encontrar un grupo es quizás lo más difícil.
Hasta ahora estoy haciendo todo en el estudio de casa. No sólo las tomas, sino la mezcla y el master final. Y Luzbola es un estudio casero, no-pro(fesional). Hay mucho plug-in... Con los Redondos veníamos aprovechando el uno a uno y yendo a producir los discos al primer mundo, con los mejores productores e ingenieros; viajabamos en las ligas mayores. Pero hoy en día vos podés samplear lo que quieras en un ordenador. Hoy en día cualquier pibe que tenga un billetito puede comprar una grabadora digital de dieciséis canales y hacer una muestra medianamente cercana del disco que tiene en la cabeza. Podrá faltar la calidez de la válvula, pero eso nunca sabremos si es verdad y si alguien se da cuenta en un disco de rock, un tipo de música en la que el objeto fundamental es hacer mierda la señal, distorsionarla, procesarla, ponerle overdrives… Que los pibes no tengan tirria de las máquinas, porque son lo que les va a permitir ser independientes.

Originariamente, en la época en que empezamos a tocar, un grupo nuevo y un grupo grande tenían posibilidades parecidas, porque los sistemas de sonido eran sencillos. Después vino el periodo de los grandes estudios, los grandes sistemas de sonido y todo dependía de la guita. Ahora estamos de vuelta en algo que está al alcance de la gente.Ya tengo un par de álbumes futuros medio cerrados. Quizás no los haga porque siempre aparecen nuevas ideas, pero tengo esa cosa electrónica, fractal, que no sé si va a salir como disco pero tal vez sea la banda sonora de una película de animación en la que me quiero meter, que se llama “El Delito Americano”. Pero hay que encontrar en qué formato se puede hacer, y generar la financiación necesaria. Hay que ver si son episodios para la televisión, o un mediometraje, porque como tiene costos de producción hay que buscar el formato.

Hay una pausa, ruido de pocillos, olor a café y el rock expansivo de Nike es la Cultura que invade el cuarto. Naves de una catedral electrónica surcadas por guitarras filosas. La letra dibuja un mental-clip de carteles luminosos escritos en el esperanto de los logos. La goma de la zapatilla y la de las balas represoras son hermanas. Una ayuda a correr y la otra a frenar la carrera. Pero hay una sorpresa: el relator del tema se ubica en otra generación que la del protagonista y hasta intuye, en aquel, una indiferencia social hecha de adolescencia y afán de consumo: “Operarios con salarios de miseria / dirás... ¿qué me importa eso? / tengo trece o quince años... / las Jordan’s son para mí...” El diálogo flota hacia la brecha generacional.

Joni Mitchell dice que la vida del rock and roll se siente rara después de los 50, porque es un medio obsesionado con la juventud, mientras que en su otra actividad artística –la pintura- es la edad en que apenas se está madurando. ¿Cómo te sentís frente a ese síndrome Peter Pan del rock?
Esa [Nike es la cultura] es una de las letras que sí se dedica a terceros. En general a mí no me gusta mucho traducir a otros códigos el trabajo de uno; no me gusta traducir a códigos más ideologizados, pero en este caso… El otro día se me llenaron los ojos de lagrimas hablando de mis coetáneos, e independientemente de los motivos que nos hacían porfiarle al poder establecido, ya sea los jóvenes que se levantaron en armas o los que hicimos experiencias no-ordinarias para ampliar el campo de la conciencia, todos esos tuvieron sus víctimas. Demencias y muertes de un lado y crímenes políticos del otro. Y el simple hecho del envejecimiento de las ideologías no nos permite recuperar imágenes tentadoras y hasta tutoriales para las nuevas generaciones; el entusiasmo vital que uno tiene que tener por un ideal. Y no estoy hablando de ideologías; estoy hablando de ideales, de estar motorizados por algo..
Toda esa juventud para mí fue la ultima bella juventud que hubo. Independientemente de cómo los manejaban las cúpulas en el caso de las agrupaciones políticas, el compromiso vital de ir a pelear por un mundo que no les gustaba es una cosa que no sucede más. Cuando dice “Vos gritas ‘No Logo’ o gritas ‘No Logo...no’”, lo que interesa es la sinceridad y la calidad espiritual del reclamo. No me interesa tanto de qué manera está forjado tu pensamiento, sino la calidad de tu ser que quiere rechazar todo aquello que está por debajo de la condición humana. Y eso desgraciadamente está perdiéndose.
Yo me levanto muy temprano, pongo el noticiero de la mañana, y cuentan de un tren que explotó en Bangla Desh y murieron 7000 personas. Bueno, vengo acá, trabajo un poco, y a eso de las once me voy a tomar un cafecito y pongo el noticiero y hay otra noticia dramática. Y al mediodía … Todos vivimos en una permanente parodia. El hecho que sigamos hábitos de vida para lograr algún rédito social, que nadie se presente frente a otro con una especie de transparencia… eso hace una vida espantosa, y nos vamos acostumbrando a que la gente termine hablando del programa de Tinelli…y si la gente que está metida en esos medios no piensa con profundidad cual es su rol, no reflexiona… hay gente que vos la ves seria y callada, pero no quiere decir que este reflexionando, a lo mejor no tienen nada qué decir.
Hoy un joven tiene que aprender computación para ser un espécimen apto en esta sociedad, y hoy están desamparados. De la modernidad a la hiper-modernidad. No le podemos dar sentido a la vida porque las noticias transcurren en tiempo real y no te dan la oportunidad de masticarlas, de asimilarlas, para saber qué sentido tiene esa data que te están tirando. Quizás nos están vaciando el disco duro para hacer una sociedad virtual, para borrar toda conexión con la humanidad, para que [se haga realidad] el sueño de los genetistas: ese nuevo ser vaciado de contenidos o con nuevos contenidos provistos por las corporaciones a través de la inundación de data. Más adelante los tipos intervendrán directamente en tu mente…


En el 1984, de George Orwell, el torturador del gobierno le decía al antihéroe disidente: “Te vaciaremos de todo y te llenaremos de nosotros”. Al predicador rebelde que arenga a los televidentes contra la venta del país en el film Network, poder que mata“, los ejecutivos del canal le dicen: “Entérese, ya no existen naciones, sólo corporaciones” ¿Qué pasa, entonces, con los movimientos anti-globalización, con las ONG´s en todo el mundo, con los ecologistas…?
Yo creo que estamos al final de una etapa imperial y que en consecuencia hay un poco más de liviandad con respecto a esos movimientos. Pero no sé que va a pasar cuando a las grandes corporaciones les convenga traducir sus capitales a otros productos y esas banderas ecológicas y sociales se vuelvan productos, como pasó con el rock. Porque el rock ya fue la música de fondo de una rebelión mucho más rica que el género rock and roll, y nada indica que la música no se vuelva definitivamente un producto de entretenimiento puramente vendible. Recordemos que la independencia del artista es algo bastante nuevo en la humanidad; que en el Renacimiento los artistas eran empleados de las cortes y trabajaban a pedido. Creo que este imperio nos invadió a todos con la transculturalización, porque todos tomamos lo que pasaba en la capital del imperio y generamos la cultura rock en todo el globo. Pero yo creo que esos movimientos suceden porque el Dueño de la Vida esta decayendo, el imperio está llegando a su fin. Se están agotando las razones que hacen a este imperio. En este momento tiene una gran gendarmería, puede ir y destruir, pero no puede ocupar. Habría que ver qué poder tienen todos estos movimientos cuando las grandes corporaciones vuelquen sus capitales a las nuevas tecnologías y aparezca una nueva cultura; ver si realmente lo que prospera es esto o son apenas permisos que nos dan para calmar el ansia del planeta.


¿Te ha sucedido el preguntarte “Qué mundo le dejare a mis hijos”?
Mira, cuando sos padre de grande quiere decir que hasta ese momento no estuviste seguro de tener chicos. Vivo permanentemente pensando, como los viejos hippies, de qué manera formar a mi hijo, y te entra la duda cuando ves que el vecino le enseña a tirar con una pistola y vos le enseñas conceptos de amor universal.

VIOLENCIA ES MENTIR

La sensación de escuchar un disco con el artista presente es extraña. La etiqueta impide pedir una repetición exhaustiva de un tema, por lo que hay que aguzar la concentración. Veo a mi alrededor y veo las caras de poker, de estar haciendo bien los deberes, que los periodistas acuñamos en estas ocasiones. Pipo, sin embargo, comprende que el Indio está descontracturado y receptivo, baja la guardia, y la charla fluye. El álbum también transcurre, y su marea de electro-rock quemante no da tregua. Es muy temprano para decantar las capas de significados de las letras pero remontando este Yang-Ste sensorial de El Tesoro de los Inocentes nos topamos con varios personajes familiares a la jungla cosmogónica del Indio, de curiosa correspondencia tanguero-felinesca. Gente que esconde el barro de sus orígenes para vestir el barniz de algún disfraz mediático, juega la comedia chulo-gato en algún puticlub, adopta alias y títulos nobiliarios sólo reconocidos por sus tribus y anestesia la angustia de vivir en algún agujero urbano o paraíso tropical. Al final del río de Bingo Fuel, sin embargo, aguarda el alter ego del Coronel Kurtz, la Vieja Cosechera, en un tema sin filetear, “La muerte y yo”. ( “Me he puesto grande, ya ves / sólo le pido a la vida que no me duela / y no estar aquí si cae más mierda del cielo.” ) Dos temas después viene “Pabellón Séptimo (relato de Horacio)” otra fotografía del país que queremos barrer bajo el felpudo, basado en una tragedia reciente ocurrida en la penitenciaría de Villa Devoto.


Yo no tengo una religión en especial, no he tenido revelaciones que me hagan creer que cuando muera voy a ir a algún tipo de paraíso. Yo creo que cuando este velador Carlitos Solari se apague, se apaga y chau. Entonces necesito justificar mi vida aquí, necesito ser honesto acá, necesito ser leal acá, todas las cosas que me gustan, las que he elegido como tutores de mi vida, quiero que me pasen acá, para que mi vida tenga un valor. No se trata de si vivo bien o no. Si hay dinero, bienvenido sea. Yo lo disfruto, lo utilizo para hacer mis cosas, pero mi máxima ambición no es esa. Mi máxima ambición es sentir cierta gratificación en el momento en que me tenga que apagar, y eso no tiene precio. Poder relacionarme con afectividad, con cariño, poder emocionarme con alguien por descubrir su calidad de ser, no por sus aptitudes o sus destrezas.

Cuando el país vivía la década menemista vos decías que no podías bajarle línea a los pibes por la violencia en los recitales, porque la vida que vivían era totalmente “desangelada”. Y eso era algo que todavía no se notaba, no era la marginación que todos vemos hoy…
Lo que demuestran todas las estadísticas del mundo es que aquellas sociedades en las que el derrame del producto bruto interno le llega a los de más abajo y se reparte en la sociedad, el índice de delincuencia es más bajo. La pauperización de la educación y de la cultura tienen una inercia igual que la ecológica: son dramas que se van a volver cada vez mas graves. Todos somos galeotes contemporáneos, metidos en nuestros laburos, pero tenemos que hacer algo, porque el horror que va a producir la inercia de la pauperización…
Yo creo que esa es una tarea de todos, en la que hay que poner el acento, y no en los batallones de la muerte y la mano dura y todas esas mierdas que ya sabemos en que resultan. Esta claro que los chicos no nacen malos, pero se degradan si saben que el viejo está sin laburo hace diez años, que el hermano mayor dejó de hacer changas y se afanó una moto y ya le gustó, y él esta con cuatro pibes, sin contención, rascándose el higo en una esquina pensando qué mierda hacer… Después lo difícil es volverlos a otro tipo de cultura. Es lo mismo que la corrupción, cuando es estructural, cuando ya no afana sólo el político, sino que la gente se lleva las resmas de papel de la oficina y todo el mundo chorea porque ese es el modelo; esas son cosas que tienen una inercia larga en la sociedad, que no se curan así nomás. Desgraciadamente la sociedad toda en este momento está aterrorizada y no propicia el reclamo de decir: “bueno, repartamos un poco mejor la torta que eso va a bajar el nivel de delincuencia…”
Y la sociedad no quiere hablar de las chicas que empiezan a tener hijos a los catorce, de las familias pobres con diez hijos porque el aborto y la educación sexual están prohibidos…
Y lo que pasa en las cárceles…Borges dijo aquello de que “vos podés hacer cualquier cosa con un caníbal, menos comértelo” No podés combatir el canibalismo con canibalismo. El estado no puede cometer las mismas tropelías que comete alguien que está “descarriado”. Yo he visitado bastantes cárceles para visitar presos políticos o presos comunes porque tengo amigos en el cielo y también los tengo en el infierno, y si hay un horror que debería ofendernos es la vida en las cárceles. Pretender que haya una re-socialización de la gente sometida a ese tratamiento…
Y todo lo que se les ocurre es bajar la edad de imputabilidad…
Sí, como si hubiesen nacido en vano y entonces hay que extirparlos de la sociedad. Yo me dedico como artista a las cosas que me ofenden a mí. Yo formo parte de una sociedad que genera estos castigos, haciéndolos vivir con hambre, frío, cagados a palos, amontonados como animales… lo mismo se puede decir de los loqueros, de todos esos lugares que están olvidados porque no ameritan la preocupación social, y eso me ofende.


Hace rato que querías escribir sobre el drama de Devoto...
Mi pretensión siempre ha sido escribir pequeños dramas musicales, porque a mi me sale así. En mis historias hay siempre un drama implícito, me dedico a eso, no me dedico a pum para arriba, pero hace rato que no encontraba un tono dramático y al mismo tiempo potente. Me gusta en este tema el sólo de guitarra porque abre como una cosa diáfana en el medio del drama, como una epifanía, aparecen esas guitarras cantarinas
La letra (de "Pabellón Séptimo (relato de Horacio))" está basada en un relato del propio Horacio en un libro de Elías Neuman, donde cuenta el crimen y hay relatos de los sobrevivientes.


En las letras de se ven muchas imágenes relacionadas con el consumo –masturburguer, Nike, etc- y por otro lado muchas imágenes contrarias, como la caca, muchas referencias escatológicas.
Vos sabés que a uno se le hace difícil explicar. Yo me río cuando dicen que mis letras son crípticas, me parece una ridiculez. El arte es simbólico, es una representación de la belleza o de lo que carajo fuera. Funciona proféticamente por eso, como un oráculo, al que diferentes personas le preguntan lo mismo y su respuesta, que es la misma para todos, significa una cosa distinta para cada uno de ellos. Cuando vos lees un libro a los quince años, y después lo volvés a leer a los treinta, te dice cosas distintas, porque vos sos otro tipo. Y ni hablar de la poesía.
A mí me cuesta hablar en esos términos porque prefiero no explicar mis motivos, porque le quita enigma y la poesía tiene que obrar por sugestión y no por definición. Si no, no intentamos hacer canciones, hacemos manifiestos directamente. A mi me pasa con cosas que he escrito hace años, y que hoy me dicen cosas nuevas, o alguien me revela una faceta desconocida de una letra mía. Detrás de todo esto hay también una conducta intelectual, hay un sistema de valores. Y cuanto más cosas en común tiene uno con el que escucha, menos crípticas son las letras.
Un pibe de Laferrere que grita “Violencia es mentir” revoleando una bandera de los Redondos, tiene su propia lectura de la letra, que es tan válida como cualquier otra. Porque algo le dice, algo le mueve. Tal vez con el pibe no tenemos una formación intelectual similar ni una vida parecida, ni la misma edad, y es más probable que alguien como ustedes entienda porqué digo lo que digo, porque hemos leído lo mismo y vivido cosas muy parecidas.
A mí me parece bien que otros traten de explicar mis letras, pero no que yo explique lo que hago.
En el caso de lo que a mí me interesa hay una línea divisoria entre el surrealismo que lo único que busca es la musicalidad de las palabras porque te ayudan a cantar mejor, porque suenan mejor. Yo prefiero algunas letras de García, o de Fito, en las que, por encima de lo críptica que cualquier letra poética puede ser, vos sentís que hay un fuego detrás, que no son sólo palabras para cantar lindo, sino para decir cosas.
No es sopa hacer letras en castellano. Para mí es oficio puro. Yo no lo disfruto. Yo disfruto cuando compongo la música o cuando escribo libremente en la cantera, que son mis cuadernos. Pero cuando tengo que decir cosas y además dejarme espacio para el fraseo, para mi eso es laburo, y es oficio. Como mierda haces con el castellano, con todas esas vocales abiertas… hacemos cómo boleros rápidos, lo mejor que podemos. A mí me cuesta mucho.
Por eso yo no soy muy amigo de los cultores de géneros. Cuando quiero escuchar blues, yo sé a quién tengo que escuchar, me cuesta escuchar una banda de blues de Venezuela. Yo creo que el rock and roll como género, el blues como género, los que lo van a hacer mejor son aquellos que lo inventaron. Creo que lo que pasó culturalmente con el rock, aquello de que entró el sitar, entró el bombo de Africa, entraron instrumentos y sonidos del mundo entero sobre ese soporte, esa especie de barcaza que era la música rock, eso fue lo que a mí me interesó. El genero rock and roll me embola. A mí me gusta todo lo que pasó alrededor, todo lo que se le agregó a ese latido animal y eso es lo que está vivo y va modificándose y sigue siendo atractivo, por más que está difícil actualmente para mover para adelante sobre todo cuando hay testigos vivos de nuestra edad. Siempre pasa que “esto ya lo escuché”. Todo lo que venden las revistas inglesas de rock, los nuevos movimientos que nacen cada diez minutos, el rock de garage… bueno, está bien, pero ya lo escuchamos un montón de veces. Nada de eso nos provoca la misma conmoción que Sargent Pepper o Pet Songs de los Beach Boys. Y no hablamos de los primeros discos de los Beatles, que todavía eran musica ligera, entre Neil Sedaka y Yeah Yeah Yeah no hay tanta distancia. Pero cuando apareció esa cosa que estaba, por primera vez en la historia de la humanidad, representando la condición de los jóvenes a quienes no les gustaba el mundo como estaba y fueron a escarbar en los tachos de basura de la sociedad y se encontraron con Burroughs, con los poetas malditos, esos tipos aviva giles que los despertaron a otras realidades, eso fue lo rico de la cultura rock que a mí me interesa.


Qué te pasa entonces con otros géneros, con los hijos de Piazzolla que están empezando a fructificar?
A mi, por ejemplo, me gusta La Chicana. Le mandé un mail a Acho Estol y me contesto pensando que era una joda, que no era el verdadero Indio Solari el que le escribía. Me gustaron mucho sus letras y también los arreglos. Yo escucho de todo. Creo que en la misma cultura rock, en cada uno de los subgéneros, siempre hubo tres o cuatro tipos que eran interesantes, que están bien. Por eso tengo discos de todo tipo. Las nuevas texturas electrónicas me gustan mucho, pero no me refiero al house con el bombo en negras y la bola de espejos, que está muy bien para bailar pero no para escuchar-.


¿Cómo te sentís como latino, con el tema del idioma y las vocales abiertas, con ese nuevo permiso que hay en el rock de usar el bolero, la salsa, el tango…?
Mirá, a mi lo que usa un artista no me importa. Me importa cómo lo usa. Cualquiera de esas experiencias, hay algunas que –para mi gusto personal, ya que no soy quien para juzgar- son muy interesantes y hay cosas que no me embocan, que no me mueven. En la fusión hay cada engendro que te querés matar. Bombo legüero y trompeta…Hay un programa, “Tribulaciones” que muestra todo ese abanico, y hay cosas muy interesantes, que no vas a ver en la choricera promocional de MTV. En general, los medios están comunicando productos. Es como los noticieros: un multimedios trae a Luis Miguel, y la mitad del noticiero se trata de que hizo Luis Miguel esa tarde, como si fuera algo importante. Los tipos te van metiendo una agenda.
Lo mismo pasa con los retratos sociales que te imponen. De pronto un chico mata a otro en el colegio y durante días los noticieros están promocionando el tema, que si uno llevó un cuchillo, que otro tenía un revolver. Encima con la glosa del movilero y la música de fondo que te meten…son como novelas de la vida real. Vivimos como una parodia de la vida en la que el guión ya está hecho y vivimos comentando la agenda de temas que nos metieron estos tipos. Ciertos intereses que nos comunican una realidad contada de una manera atractiva, con tensión y violencia.


El monopolio informativo crea una versión de la realidad para nuestro consumo. ¿Cuál puede ser la estrategia para salir de eso?
Una estrategia es conseguir socios. Lo que hacen ustedes con la revista.
Yo me veo como un francotirador desde hace mucho tiempo. Tengo una selección de gente que tiene atributos que yo califico de importantes para mi vida, como la lealtad, la honestidad. Y cuando uno se transforma en una especie de monstruo es muy difícil hacer amistades nuevas, porque la gente prefiere que vos seas ese muñeco y se acercan a vos buscando eso y no quien sos en realidad. No quieren que seas menos que el monstruo creado por la necesidad de miles. Hay una necesidad de la gente de que haya un Indio Solari, y allá va el Indio tratando de calzarse el chaleco.
Yo me veo como un francotirador. Me cuesta encontrar sociedades porque en esta etapa de la vida en que uno tiene cada vez menos tiempo para justificar la vida, yo me pongo cada vez más estricto, uso una lógica de guerrero. Y además, las circunstancias mismas me han permitido ser elegante. Sería diferente si yo tuviera que estar doce horas con el culo en un taxi… La gente gracias a Dios eligió lo que yo hacía y me permitió, al comprarme el disco, tener una vida que me permite cumplir el rol de francotirador independiente de las presiones económicas. Eso también es importante. Yo siempre estuve a favor del artista que tenga capacidad de sustento propio, porque no creo en el artista mendicante, el artista pobre. Ese es muy fácil de comprar. Yo creo que hay que ser independiente económicamente viviendo de lo que uno hace. Cuando alguien te financia, siempre te la pone un poquito.
Uno no sabe muy bien por qué la gente te quiere, por qué te elige. Este proyecto en el que he venido hasta ahora, los Redondos, tienen una cosa extrañísima, de ser una banda al mismo tiempo de culto y masiva, sin el apoyo de ninguna corporación. Yo no me puedo adjudicar la comprensión de la causa de todo eso. Si hay alguien que ignora los mecanismos del éxito de los Redondos soy yo.


No hubo ningún plan…”¿Cómo hacemos para volvernos famosos y vender el producto Redondos?”
Tal cual. Hay veces que nos acusan de tener un plan de marketing. En un momento decían “Claro, ustedes hacen como que se separan, así cuando vuelven llenan más estadios.” ¡Ya no tenemos edad para separarnos y volvernos a juntar! Eso puede pasar con una banda exitosa de chicos de 25 años, que deja pasar cinco años y se junta para vender entradas. Algunos periodistas y colegas músicos siempre andan diciendo ese tipo de disparates. Que no damos notas para crear un misterio…Como si fuéramos unos genios del marketing.
Cierto resentimiento que muchos colegas tienen con los Redondos es por eso. Todo el mundo se lavó las manos y dijo “No se puede ser independiente. Si querés pasar de Cemento para arriba tenés que conseguir el sponsoreo de una gaseosa y un multimedia. Pero hubo unos pelotudos que se calzaron la boina, se la tomaron en serio y la hicieron.


Quieren escribir tu biografía
Mi vida no es atractiva para que alguien la cuente. A excepción de los años de locura que pueden ser interesantes porque tienen que ver con mi punto de vista sobre la cultura rock, el resto no es interesante. Yo viví una infancia feliz, mis viejos no se separaron, y encima hace años que dejé la bohemia porque me aburrí cuando las noches de divague se transformaron en un chusmerío y las borracheras se empezaron a poner repetitivas, un espanto. Tampoco ando a la noche demoliendo hoteles ni haciendo locuras. Creo que mi vida es lo más aburrido que hay para novelar. Un tipo que se levanta temprano, escribe, tiene una familia, está rodeado de un grupo de amigos y colaboradores, en fin, no hay mucho para contar. Yo mismo no sé cómo mierda pasó todo lo que me pasó, entonces que no vengan a decirme que mi vida merece estar en un libro. Lo interesante de mi vida, en todo caso, son mis canciones.
Después se termina haciendo el mito, y yo acabo descubriendo que me comporto como el Indio Solari, acabo obedeciendo ese diseño de la mente de miles de personas, y entonces me siento un boludo terrible. Pero lo único real, lo único que es incontestable para mí, es que hoy tengo 14 canciones nuevas listas para el mundo. Nada más y nada menos.


Entrevista: Pipo Lernoud, Alfredo Rosso, Marcelo Fernández Bitar

10 comentarios:

Santiago Pf dijo...

Lernoud, Rosso y Bitar.
Los diose del Olimpo del Periodismo de la Cultura Rock. Alucinante esa entrevista.
Escuché anoche la conversación que tuviste con mi amigo José Ávila de la FM Power de Córdoba, estuvo excelente.
Santiago Pfleiderer.

www.fotolog.com/el_polillon
www.emergenciasperdiodismocultural.blogspot.com

Tucho dijo...

Qué capo, tan claro y tan brillante.

Anónimo dijo...

Que hermoso es para uno como lector, poder leer una entrevista donde las preguntas y sus contestaciones, trascienden lo cotidiano, te ayudan a pensar, a ser mejor.
Gracias a reporteros y reporteado!!

el amigo perro dijo...

como la mayoria de los dias me levante temprano para ir a la facu.ya en el bondi recorde ese conflicto verbal q tuvieron cobain y axl rose,en la influencia de la string band en sui generis,en la busqueda de esos discos de la velvet q m faltan,Epitaph no deja de sonar en mi cabeza..pero no era un dia mas..,tenia examen. tengo 18 y siento q nada me haria mas feliz q ser periodista de rock,pero me doy de frente con la realidad,no lo veo como una salida laboral muy viable...ademas veo q mi generacion consume todo en mp3 ya no le importan los artistas anteriores y desprecia la literatura y la filosofia,esto me apena profundamente.no se por donde empezar,donde estudiar,ni si la oferta de trabajo sera riesgosa. si pudieras aconsejarm vos,(q sos un capo) te lo agradeceria con suma alegria.un abrazo.

Santiago Pf dijo...

El comentario del amigo perro hacelo valer por mí también. Quiero dedicar mi vida a esto. Pasión pura.
Literatura, filosofía, política, historia = Rock

Anónimo dijo...

Alfredo copie el articulo y lo subí a una pagina poniendo la fuente y dejando el Link directo para entrar en tu blog.
Si te molesta lo bajo.

Gracias, Claudio.

Zorro Viejo dijo...

excelente nota. cada vez que el indio habla hay que estar atento y no perderse nada porque la tiene realmente muy atada. No deja de ser una persona como todos nosotros.
saludos.
ZV.

pd. espero poder seguir leyendo reportajes en su version sin editar.

Pau dijo...

Siempre me gustaron leer tus entrevistas, al igual que escucharlas en la casa del rock naciente. Hace rato que me pregunto porqué hay gente como Contepomi haciendo el rocker preguntando estupideces de color que a nadie le importa.
Creo que el periodismo (yo estudio eso) está siendo bastardeado y menospreciado, falta gente capacitada, entendida, informada, que sepa repreguntar, escuchar (lo más difícil), no interrumpir ni adular. Qué bueno que estás en este último grupo. Para mí será un honor cruzarlo algún día y decirle colega.
Gracias, gracias, gracias (totales)

Anónimo dijo...

aparentemente las no editadas tambien necesitaban serlas..Creo que el Indio tiene esa mirada contracultural de la vida y es ahi donde uno puede ser critico.digo la mirada porque talvez la vida de el este basada en comer una pizza o hamburguesas como todos nosotros los sistematicos de siempre.Para entender al indio hay que mirar hasta las revistas de Avon porque talvez mencione hasta algun perfume de oferta jajaj Creo que en la vida hay que ser minusioso y ingenioso.dejar que si algun delirio nuestro esta latente tratar de darle vida y no matarlo.Desde que escuche al indio me senti tranquilo al saber que hay personas que piensan y generan como yo.Para mi es como un amigo que nunca conocere pero sin embargo el sabe que nos queremos..
El kurepa
www.elkurepa.tk

Anónimo dijo...

Me encantó