viernes, 16 de mayo de 2008

ENCUENTROS CERCANOS CON ROBIN WILLIAMSON

Desde que Pipo Lernoud me inició en la música de Incredible String Band me dio vueltas en la cabeza la idea de conocer a sus dos fuerzas motoras, Robin Williamson y Mike Heron. Durante años -después de la separación del grupo en 1974- las carreras de ambos músicos fueron por caminos diferentes pero, allá por 1994, me enteré que existía una "asociación de apreciación de ISB", que tenían una revista que se llamaba "Be Glad For the Song Has No Ending" y que en octubre de ese año se iba a realizar una convención en la ciudad inglesa de Leeds, allí mismo donde los Who grabaron su famoso LP en vivo. Mis emociones al concurrir a dicho encuentro llenarían una entrada aparte pero lo que sí quiero decirles es que esa ocasión marcó mi primera oportunidad de conocer a Robin y a Mike en persona y entrevistarlos y también de hacerle conocer a Williamson nuestras notas sobre ISB en la revista Expreso Imaginario (ver foto). Más tarde, ya conociendo a Robin, pudimos entrevistarlo con Pipo en dos ocasiones: cuando Incredible se reunió para un recital en el Bloomsbury Theatre de Londres, a mediados del 2000 y el año pasado, telefónicamente, cuando Robin Williamson editó su excelente álbum "The Iron Stone" para el sello ECM. Lo que sigue es el contenido de ambas entrevistas con un notable juglar contemporáneo. Que las disfruten. Ah,y para los neófitos de Incredible String Band, más abajo en este mismo blog hay una imperdible apreciación poético-filosófico-musical a cargo del Sr. Lernoud.

Entrevista con el juglar de la Incredible String Band

Encuentro con Robin Williamson (Realizada en Londres, en 2000)

Pionero en la mezcla de estilos, adelantado de la World Music, experto en folklore celta, poeta exquisito y aventurado, multiinstrumentista, Robin Williamson no parece, en su sencillez, alguien que ha sido admirado por artistas de la magnitud de los Beatles, los Rolling Stones, Led Zeppelin o Bob Dylan. En el hotel del barrio londinense de Bloomsbury nos encontramos con un hombrón rubio de casi 57 años, campechano y afable, que despliega la misma comunicatividad en persona que sobre el escenario. Robin matiza la charla con bromas y anécdotas de varias fuentes y orígenes, como esas que habitan las canciones que lo han convertido en una leyenda de la música.
El sello ECM, en el que han grabado grandes músicos, como Keith Jarrett, Egberto Gismonti y nuestro Dino Saluzzi, llamó a Williamson para realizar un disco. ECM se destaca por crear una atmósfera especial en las grabaciones, realizadas siempre de forma improvisada, sin aditamentos y con la menor cantidad de instrumentos posibles, poniendo al desnudo el arte personal de los solistas. Robin eligió realizar una serie de canciones y textos, entre los cuales se destacan varios poemas de Dylan Thomas, el gran poeta galés.
"Se ha hablado mucho de que Thomas era alcohólico, de cómo murió y cuánto bebía", dice Robin. "Pero es mucho más importante destacar que era un gran artesano del lenguaje, muy honesto. Escribió maravillosos poemas que son como esculturas de palabras, ideales para recitar y mejores aún para cantar." El disco se llama Seed-at-Zero ("La semilla en cero"). Williamson comenta que hace quince años que vive en Gales, después de haber cambiado de lugar varias veces (Escocia, Londres, California) y que siente haber finalmente encontrado un hogar.

Del folk a la experimentación.

Robin comenzó su carrera como un cantante de folk casi tradicional en los clubes de Glasgow y luego pasó a realizar un experimento musical auténticamente revolucionario con Incredible String Band. Acerca de su relación con la música y las tradiciones celtas, a las que ha regresado en los últimos veinte años, dice sonriendo: "Cuanto más viejo me vuelvo, más amo mis tradiciones. Me interesaron desde joven y las estudié profundamente. Los celtas tenemos la suerte de poseer una tradición rica en canciones e historias maravillosas, algo totalmente único. Hay muchas otras áreas del mundo que también tienen un bagaje de música y literatura popular, lugares como Africa, India o América latina. Sin ir más lejos, el tango argentino es una fuente de fantásticas influencias accesible a los argentinos".

Cuando se le dice que con la Incredible String Band realizó una experiencia sonora que se adelantaba a la World Music, mezclando tradiciones musicales y espirituales de distintas partes del planeta con su folklore natal, vuelve a sonreír: "Era un tiempo muy inocente. Y nosotros estábamos probando cosas por primera vez. Simplemente tomábamos los instrumentos de todas partes del mundo y nos lanzábamos a tocarlos, con gran frescura. estábamos dispuestos a usar cualquier cosa para nuestra visión musical".

"Es más -continúa con su característico entusiasmo-: "En aquella época de los sesenta estábamos experimentando lo que significa estar vivo. Creo que una dosis de ese atrevimiento nos vendría bien hoy, cuando la gente ya no goza el hecho de estar vivo. El mensaje de los sesenta es tal vez ése: hay tantas cosas para ver, tanto para aprender, tanto para gozar en la vida... No es cuestión de perder tu tiempo dedicándote sólo a ganar plata."

Robin tiene una larga historia de ambiciosos proyectos solistas: cuentos, música para chicos, leyendas antiguas, música para teatro y danza, todo girando alrededor de las tradiciones celtas o de la música mística. Muchas veces Robin ha actuado en iglesias, con su arpa y su guitarra. Pero su nuevo proyecto es una experiencia que incluye bailarines, varios instrumentistas y una compleja revisión de himnos bíblicos.

"Se llamará Carmina, y será una selección de textos del comienzo del libro del Génesis, de la Biblia, pero cantados en latín, tal cual llegó a nosotros. Quiero hacerlo en latín porque de esa manera tal vez sea entendido por todos los pueblos de tradición latina, los que hablan español, portugués, italiano... Y muchos de nosotros, los europeos del Norte, de Gran Bretaña, Alemania, Holanda y otros países, hemos aprendido latín en la escuela. De manera que estos sonidos pertenecen a casi todos."

Sobre el contenido de la obra, Williamson explica: "Carmina es el diálogo entre un ser humano y su Creador. Alguien creó el mundo, y no fui yo, ¿no es cierto? De manera que quiero hacer un acto de alabanza, en una iglesia. Creo que ése es el sentido de las iglesias. En vez de ser lugares para hablar del pecado, de la culpa, del sufrimiento, creo que tienen que ser lugares para celebrar estar vivos, para celebrar la humanidad, y la mortalidad, y la fragilidad maravillosa de esta vida, la alegría de esta vida".

Williamson compuso una canción en los sesenta que parece sintetizar su leitmotiv de hoy. La canción se llamaba "La pregunta medianamente importante". Hoy vuelve sobre los mismos misterios: "¿Por qué morimos? ¿Por qué nacemos? "Te das cuenta de que estás vivo, pero sabés que no vas a vivir para siempre. Lo único que sabemos con total seguridad es que vamos a morir. Estas son preguntas profundas... Para mí, hay algo maravilloso en esto de aceptar nuestra mortalidad, saber que volveremos a la tierra de la que vinimos."

Una reunión increíble

Williamson, un ecologista convencido, termina su frase con un "es hora de que aceptemos que vamos a ser reciclados por la vida. Si no volvemos a respetar la tierra de la que vinimos y sus ciclos naturales, pronto nos quedaremos sin mundo".
Su reunión con los viejos compañeros de ruta de Incredible String Band, Mike Heron y Clive Palmer, lo tiene ocupado y entusiasmado: "Estamos todos muy contentos con el retorno de ISB. Es algo muy joven todavía, algo que está recomenzando. Apenas hemos ensayado una semana y realizado tres shows. Hacía mucho tiempo que ninguno de nosotros tocaba ante tanta gente. Y ya tenemos varias fechas en Inglaterra, Europa y los Estados Unidos, incluyendo el importantísimo Festival de las Conexiones Celtas, en Glasgow, Escocia, en la primavera boreal de 2001. No sabemos a dónde nos llevará toda esta música..."

Pipo Lernoud
Con la colaboración de: Alfredo Rosso

* * *

ROBIN WILLIAMSON : La gran aventura de vivir. (Publicada en "La Mano" en 2007. Reportaje telefónico que coincidió con la edición del álbum "The Iron Stone" (ECM, 2006)

El hombre que busca la “canción que toda la Tierra canta”, el ex Incredible String Band, les contó a Alfredo Rosso y Pipo Lernoud los secretos de su nuevo álbum, The Iron Stone

Robin se metió por primera vez en nuestra conciencia en 1966 cuando, desde el primer álbum de Incredible String Band, cantó aquel “October song” que decía: “…Solía buscar la felicidad / solía perseguir los placeres / pero encontré la puerta, detrás de mi mente / y ese es el mayor tesoro…”


La puerta detrás de la mente de Williamson se abrió a un mundo inefable de revelaciones. En aquel momento, Robin compartía el timón de ISB con Clive Palmer (ambos habían recorrido el cancionero folk de las islas británicas en clubes y campamentos, a lo largo y ancho del Reino) y junto a Mike Heron quien, tras el éxodo de Palmer, iba a convertirse en el yang del yin Williamsoniano durante los siguientes ocho años. En ese lapso, Incredible String band se lanzó a una aventura inédita en el campo de la música: abrazaron el folk, el blues, aires de jazz y de rock y sonidos étnicos de Oriente Medio y de otras latitudes, matizándolos con letras de una amplitud poética y una ambición temática ilimitadas, donde tanto les cabía adentrarse en los misterios del zen o describir en detalle la creación del mundo por una deidad femenina como recordar con ternura y nostalgia instancias de niñez en pueblo chico o evocar la frescura y el desamparo del primer amor.

El pico artístico de Incredible String Band coincidió con la era de oro del rock inglés de los ’60, con álbumes como 5000 Spirits or the Layers of the Onion, The Hangman’s Beautiful Daughter y Wee Tam and the Big Huge,. Ya en los ’70, la banda tomó un giro hacia el rock eléctrico, que Williamson nunca terminó de digerir. Después del quiebre de Incredible en 1974, Robin creó la Merry Band, donde reavivó su amor por sus raíces celtas, un romance preservado más tarde en su frondosa obra solista y en sus varios álbumes en colaboración con su esposa Bina o con viejos compañeros de ruta, como Clive Palmer o como el virtuoso guitarrista de Pentangle, John Renbourn. Robin toca una amplia gama de instrumentos, desde las más variadas flautas al violín, y una multitud de cuerdas, que incluyen la guitarra y la mandolina pero, si hay un elemento central de sus recitales como solista, ése es el arpa celta, instrumento que suele acompañar la mayoría de sus relatos.

La reconexión de Williamson con sus raíces musicales corre paralela con un sentido místico de la vida que se refleja en sus poemas y letras de canciones. Esta espiritualidad es inseparable de su peculiar sentido del humor y de su juglaresca vocación de cuentacuentos.
La última década ha visto a un Williamson muy activo. Además de participar en la breve reunión del trío original de Incredible (2000-2002), Robin grabó una notable cantidad de álbumes en su sello Pig’s Whisker (la patilla del cerdo) y también se sumó al repertorio de ECM, un sello de jazz y música experimental célebre por generar una atmósfera especial en sus grabaciones, que siempre se realizan en vivo en el estudio, con la mínima cantidad de instrumentos y sobregrabaciones, para que el artista se manifieste del modo más natural y desnudo posible.

El recién aparecido The Iron Stone es el tercer álbum que Williamson graba para ECM y, como en los dos anteriores, The Seed-at-Zero (2000) y Skirting the River Road (2002), el repertorio es una combinacion de temas propios matizados con la musicalización de grandes poetas de la literatura anglosajona. No obstante, por la amplitud de sus fuentes, por la riqueza de ámbitos y sensaciones que recrean sus quince temas, The Iron Stone está lejos de ser un disco más en la carrera de Williamson, sino que lo muestra en un pico de sensibilidad artística.
Desde su casa de Gales, Williamson le contó a La Mano los detalles de The Iron Stone.

“En los tres álbumes que llevo hechos para ECM la idea ha sido trabajar con distintos tipos de textos y canciones. En este caso quise tomar poemas líricos e improvisar la música que los acompañara. En algunas obras tradicionales, como la balada ‘Sir Patrick Spens’, -que supuestamente está basada en un hecho real- sustituí algunas palabras de la canción original, pero lo que alteré totalmente fue la música, para poder encararla desde otro ángulo. Los sonidos van fluyendo sin una melodía formal, como en el jazz. Me gustó esto de, en lugar de armar una canción con acordes y melodía, ir haciendo la música paso a paso. Incluso las canciones propias que regrabé en este álbum las he encarado de una nueva manera. Puede decirse que en The Iron Stone el texto es fijo pero la música es libre, mientras que en los viejos tiempos de los ‘60s solía dejar que las palabras fluyeran como el agua; que se moviesen libremente. Ahora intento hacer lo mismo con la música.”

En conjunción con ese espíritu de espontaneidad, Williamson grabó The Iron Stone enteramente en base a primeras tomas, con la colaboración de Mat Maneri en viola y violín, del contrabajista Barre Phillips y del sueco Ale Möller en una variedad de instrumentos que incluye mandola, acordeón, clarino, arpa judía y varios tipos de flautas.

The Iron Stone comienza con “The climber”, un esotérico relato acerca de la última voluntad de un escalador, instando a sus tres hijos a escalar las nubes, nada menos. Dos de ellos mueren en el intento pero el tercero consigue el objetivo, valiéndose de una soga de luz de luna. La metáfora –del propio Williamson- es certera para establecer el motivo central de The Iron Stone: la eterna búsqueda de sentido a nuestros días terrenales y nuestra compulsión por alcanzar las alturas en pos de esa esquiva quimera. A su vez, la mencionada “Sir Patrick Spens” es un tradicional relato de marinos que agita el fantasma de la predestinación: a pesar de la advertencia de un avezado lobo de mar, el rey de Escocia insiste en partir en medio de un embravecido mar invernal para cumplir el monárquico compromiso de llevar a Noruega a la hija del rey de esa tierra. El clima lúgubre de las estrofas anticipa el previsible desastre: el navío naufraga y junto con él también se va a pique la soberbia real.
Nubes, olas, piedras de hierro... el hechizo de Williamson es tal que consigue que el vapor celeste y el salitre marino se vuelvan tan reales para el oyente como para los que protagonizan esos relatos. Pero el núcleo de sus viñetas siempre es el hombre, cuaquier hombre, todos los hombres…

El material de The Iron Stone es, además, variopinto. “Wyatt’s song of reproach” pertenece a un poeta del siglo XVI que fue también un diplomático al servicio del rey Enrique VIII. Es un poema que lamenta el inexorable paso del tiempo y el crecimiento de los hijos que, a la larga, forjan su propia personalidad y ya no dependen de sus padres. Otro poeta improbable que aporta sus escritos a este álbum es Sir Walter Raleigh, al que muchos asocian más bien con aquel navegante y explorador de la corte de Elizabeth I que introdujo el tabaco en Inglaterra. “Tendría que rendir varias cuentas, ¿no?”, dice Williamson. “Algunos lo consideran un pirata, lisa y llanamente. El poema que le grabé, ‘Even such is time’ (Así es el tiempo) lo escribió en vísperas de su ejecución.”
¿Y qué hay de “Bacchus”, esa oda al vino compuesta por el estadounidense Ralph Waldo Emerson, aquel que supo apadrinar a otro gran poeta, Walt Whiltman? “En mi opinión”, dice Robin, “no es solamente un poema acerca del vino, sino acerca del espíritu de la vida. Yo ya no bebo, pero me encanta este poema, porque habla del vino de estar vivo… de la vida (lo dice en castellano).”

Pero aunque The Iron Stone aluda a sustancias minerales como el hierro y la piedra, hay una sugestiva presencia animal en sus temas, como en el caso de The badger (El tejón), del inglés John Clare. Robin: “Es un poema muy triste porque trata acerca de un deporte extremadamente cruel que, por fortuna, ya no se practica más, la cacería del tejón. Lanzaban a una jauría a perseguir al tejón y se regodeaban viendo a cuántos perros mataba el animal acorralado, para luego matarlo sin piedad. Ese deporte sangriento ha desaparecido, pero el poema trata, por extensión, de cómo la vida va desgastando poco a poco a un ser humano. De la misma manera en que el tejón es atormentado, muchas veces los seres humanos se mortifican los unos a los otros…”
“El otro animal presente en el disco es la liebre de montaña, con la cual dicen que tenés que ser muy amable cuando te la encontrás, porque trae mala suerte ser descortés con ella. ‘The praises of the mountain hare’ me la inspiró Seamus Heaney, un poeta irlandés muy famoso, quien obtuvo la inspiración de un poema anglosajón. Por mi parte, yo también me tomé la libertad de escribir mi propia versión del cuento.”

Williamson concuerda con nuestra opinión de que el tema central de The Iron Stone es la condición humana y el paso del tiempo. “La vida no dura para siempre”, acota el ex Incredible. Pero además de los selectos poemas, el propio Robin aporta un puñado de reflexiones propias, entre las que se destacan “To God in God’s abscence” (A Dios, en ausencia de Dios) y “Political lies” (Mentiras políticas), un tema que Robin originalmente compuso para su disco Ten of Songs, de 1989. Hay un matiz existencialista en sus estrofas, que contemplan sin amargura -pero con un toque de ironía- el transcurrir de los años y las obsecadas zancadillas de los políticos que rigen nuestros días:
“Mentiras políticas / promesas políticas / esa sombra omnipresente / una sensación de impotencia / y vos y yo vadeando en medio de la historia / una historia de misterio / una historia de traición...”

A propósito de los diversos desaguisados políticos, le preguntamos a Williamson cómo veía el choque de civilizaciones y culturas que pone en jaque al mundo en este momento. Nos dijo: “Creo que el mundo hoy día requiere que uno sea optimista, como si esto fuese un acto de magia. Porque si uno mira los hechos fríamente, no hay mucho de que agarrarse para ser optimista. Pero tenemos que tratar de confiar en la bondad esencial de la naturaleza humana, aún cuando no exista demasiada evidencia que sustente este juicio. Si uno va por el mundo se da cuenta que los seres humanos son básicamente buenos; cuando te los encontrás de a uno, cualquiera puede ser tu amigo. Es sólo cuando se los junta en grandes grupos, en comités y gobiernos, cuando las cosas empiezan a andar mal.”
En los últimos tiempos hubo un renacimiento del folk en las islas británicas. ¿Qué opina Robin Williamson del legado de su viejo grupo, The Incredible String Band y de su influencia sobre los nuevos artistas?

“Amo buena parte de la música que hicimos en aquellos días. Fueron buenos tiempos, sin duda, pero yo siempre estoy mirando hacia el futuro. Ahora estoy grabando un nuevo álbum con mi esposa Bina, que también toca y canta. Queremos hacer un disco acerca del espíritu de la vida, con música mística y mágica, sin dogmas. Saldrá en los próximos meses y tendrá canciones originarias de la India y también temas celtas y del folklore tradicional estadounidense. Todos los temas celebran, de diferentes maneras, la magia de estar vivos. Ya hemos grabado nueve canciones y lo terminaremos en las próximas semanas.También en mis planes futuros hay un disco de piezas habladas y la edición de un libro.”

A modo de despedida confesamos nuestra sensación de que Williamson se ha metido aún más en la vida espiritual en los últimos tiempos, hablando de nuevo, como en los días de Incredible String Band, de “esa música de la risa, la canción que el agua canta.”
“Eso es muy cierto”, dice, con un tono reflexivo. “Tengo sesenta y tres años y pongo mi vida en manos del Gran Creador. Yo no hice el universo, así que –simplemente- me apoyo en el mero espíritu de la vida. Estoy muy contento de estar vivo. Pienso que ya el nacer es una aventura. Estar vivo es una aventura. Y cualquier cosa que venga en el futuro también será una aventura.”
Alfredo Rosso
Pipo Lernoud





5 comentarios:

:: marshall :: dijo...

Impresionante.
Hay que aceptar que vamos a ser reciclados por la naturaleza.

Uffff... heavy, pero tan cierto.

Gracias!rockandroll

Sebastián Lino dijo...

hola alfredo!
hurgando por internet llegué hasta este blog, y no queria perder la oportunidad de saludar a la persona que me presentó a tantos musicos que ahora admiro y llenan mis oidos.
Gracias a tu programa "Vinilo" y a tus notas en La Mano y otras revistas, mi melomania encontró un guia confiable de nuevos descubrimientos.
Agradeceria que pases por mi blog, www.lostrastrosdelaverdad.blogspot.com, y escuches lo que hago.
Tengo 18 años y soy musico solista.
en el blog voy subiendo grabaciones caseras de mis temas. Gracias por leer esto! suerte!

Juan Ignacio dijo...

Hermosa Cronica Alfredo!

Gracias por hacernos formar parte de tu mundo.

Saludos

Juan

Nacho dijo...

Paul Mc Cartney y Robin Williamson son los únicos músicos con los que comparto afinidad con mi viejo... ¿Es bueno o es malo?
Paulma un grande pero Robin es terriblemente un Dios!!!

Santiago Pf dijo...

Gracias por tanta buena info, maestro Rosso!
Un abrazo!

Santiago, de Córdoba.